martes, 8 de febrero de 2011

Consciente colectivo


Mi amigo tiene veintitantos años menos que yo, trabaja en la Tele
"ubicate junto al animador" me aconseja
"La que vende los productos es la animadora" dice para que no me resista a esa tarea...
¿cómo le explico?
"Deja ese hippismo, vuelve a la ciudad" concluye...eso no me suena tan mal, pero la cartelera de cine es demasiado gringa, casi no encuentro nada de ese celuloide texturizado de los cines proletas de Baires...
También la amistad es menos agendable cuando vienes de otro país que te dió hermanos del alma
A ver...voy a esforzarme
hay un ADN anterior
el de un país en que escapábamos a la fantasía,
reptábamos humedecidos por la caverna de una libertad que no nos darían
no éramos menos esclavos del dinero
pero de algún modo...esquivamos su hipnosis
Si
éramos unos cuicos privilegiados, pero nos daba pudor la distancia hasta la igualdad

No parábamos de empujar la cripta que nos hizo favorecidos en un esquema injusto

"Estamos en la tierra de todos...querida Alicia"

Aprendimos a hablar en morse antes de pagar con marginalidad el miedo que causamos
Eramos unos inocentes, yo sé... pero no te confundas
ahora somos unos veteranos y sabemos poner la necesidad en la senda de la austeridad
para que no desperdicie, lo que a otros le falta.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Nene



Entonces se trata de hacerle el quite a las recaídas melancólicas y asumir:
No sacarás al héroe desde el fondo de ti y creo que no estoy pidiendo demasiado. Por menos no hay trato.
Una pena verte ahi buscándote amantes para sostener tu baile paralelo.
Podríamos abrirle unas cuantas ventanas a tu vida y la mía pero ya caché que hasta dentro de al menos ocho años (que pueden llegar a ser quince)no tiene sentido esperar tu transformación.
Me dan ganas de ponerme adicta al drama y sufrirte cada tanto, pero creo que ahora necesito la energía para partir, no quiero la vocación de amarga.
Importante la facilidad con que puedo amarte. Eso es material de estudio para abordar con el cuerpo no con la mente.
Arrivederci.
Dios te bendiga sin razón.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Èl



No me asusta, la forma en que decide acercarse y volver a hacerlo, deja mi entrenada fluidez social en evidencia. Después de un rato de compartir comentarios razonables, hace una pregunta cualquiera y, la forma en que nos miramos explota: nos da ataque de risa por un rato largo. Ahora los dos sabemos que los actores (él y yo) ya no están a cargo, solo los niños curiosos que somos. Mientras, alrededor, nos miran desde afuera.
No estoy acostumbrada o, más bien he aprendido a poner barreras para estar totalmente a cargo de mi “permeabilidad”.
Sí, bueno, sí, es un modo de evitar la intimidad real. ¿Se puede necesitar más garantías…? De este modo, mi desinhibición gobierna, como la gran distractora de los riesgos reales. Hablo sin vergüenza, organizo, coordino, tomo decisiones, hago propuestas y
solo te miro a los ojos en casos extremos…una rutina preventiva
¿y qué?
Terminamos en el suelo mirando estrellas fugaces…todo mi equipo de salvataje roncaba junto al perro y al gato. Él vio tres, yo solo una…nueve deseos para él, tres para mi ¿de quién eran los besos?

domingo, 13 de junio de 2010

No tengo Hijos... pero este Sábado es la excepción.


Ok, acepto llevar a las hijas de mi amiga (enferma) a la "Tallarinata- Mundialera" del colegio Saint George. Todo parece normal excepto porque el padre de las niñas, ha decidido quedarse cuidando a su mujer...mmm ya sé..debió ser sospechoso de entrada...
Confieso que, volver al lugar donde hice todo mi período escolar, me parece inofensivo...GRAVE ERROR: ¡el nuevo rostro del pasado casi nunca lo es! y, adoptar dos niñas adolescentes sin ningún entrenamiento previo (aunque solo sea por unas horas) puede consagrar la perversión más prolija de cualquier productor de REALITY.

Al llegar, entiendo que, el padre de mis queridas niñas, no es nada samaritano: el evento es ruidoso¡¡¡Ruidoso!!! Jamás apagan el micrófono que, por cierto, suena como el culo. Probablemente todos los que cantan y hablan No, pero con semejante amplificación, honestamente da igual.
Está lleno de ex compañeros que lucen como suelo recordar a los padres de ellos mismos...pero después de una deshidratación...oh cielos, que mayores nos estamos viendo.
El ruido no para nunca, nunca en ningún segundo. La comida se demora y cuando al fin está por llegar, los niños (que son muchos y maquillados para no ser reconocidos) se roban los platos. Una conocida (y ya amiga) con quien termino compartiendo mesa, me obliga a esconder algunos debajo de otros platos con la sentencia de que lo hacemos para sobrevivir, "es válido, no te averguences, yo soy madre, yo sé"...
Empiezo a bendecir que lo mío es sólo por hoy y llamo a una de las niñas a la que por cierto no veo desde que llegamos. Me atiende, dice "Estoy ocupada" y me corta.
De hecho, cuando suben la cumbia caigo en cuenta que las dos desaparecieron entre amigas más maquilladas que yo en mis mejores performances de vedette.
Pago lo que sea por uno copa de tinto.
Pago de más, porque es un evento de beneficencia.
Las imágenes me persiguen mientras ya, algo envalentonada, también hago una persecución hasta llegar a las niñas, las que (creo o quiero creer) sienten un poco de alegría al sentirse cuidadas.
Alguien me lanza un proyectil en la cabeza porque, ya sentada y resignada a que mis "hijas postizas" no vinieron para estar conmigo, hago tiempo de escribir esto. Lo lograré igual, aunque los niños soplan cornetas que podrían bajarme de mis mejores Himalayas...mi venganza está pagada con la crónica que estás leyendo.
De pronto todas esas caritas que finalmente son queribles, parecen racimos de Dios que como siempre es un o una revoltoso/a.


En el auto, la felicidad que traen las niñas, se parece al ritmo de los grillos debajo de las estrellas en la montaña...
¿Se repite el plato? dijo el joven frente a los últimos fideos (fríos) que le quedaban -No me lo repito, es mi primer plato...pero sírvame solo un poco, los quiero probar.

viernes, 5 de marzo de 2010

TERREMOTO La lógica humana.


Entonces me arrancan de la vena la dosis con la que el mundo y su orden de ricos y pobres me parece soportable: me cortan la luz, el consumo, la televisión y todas sus rubias y sus animadores siempre bien vestidos, deseados y cínicos. Ese humor picarón en que todos jugamos a un control conveniente.
Mi gran casino, mi mega shopping, el voto que hace más grande a los grandes, la promesa de “los de arriba” que me invitan sin decirme bien cómo llegar, pucha, igual si ellos quieren, tal vez me acerque un día, cuando me reciban. Por eso elijo a los que podrían comprarse todo el jardín de la primavera y la piel de las más poto- shopeadas. Es que si logro llegar ahí, seguro me guardan un número a la fiesta de la cenicienta y mi calabaza tendrá la carcasa de una Cherokee.

Pero hay contratiempos entre mi castillo de naipes y la brigada de Walt Disney… con un tsunami y un terremoto me arremete el “lumpenaje”. Me quedo desnuda, sola, en una verdad que no tiene ni “animal print” ni un I pod… Al menos Madonna, aunque sea sin obscenidades ¿Me llevará en sus brazos como una adopción indigente?

La presidenta está llorando, menos mal ¿Qué hacer? y ¿Cómo no ser un blanco móvil, cuando la fuente de todo los recursos naturales (que es la tierra) parece sacudirnos como garrapatas infecciosas? ¿Podremos salir de este capullo como los gusanos de seda?

Refriego mis ojos pero no despierto. La droga comunicacional escasea ¿Con qué substituyo mi éxtasis mediático? Dicen que las transmisiones del desastre igual “pasan la mona” pero nos quedamos sin señal y no puedo ver mi propio espanto. Aunque desentierre un Iphone del barro, y logre hacerlo mío aún latiendo el bolsillo de un cadáver; la conectividad parece tan muerta como todo este nubarrón de aspiraciones que me tuvo con dirección y rumbo en el laberinto y sus góndolas.
Se acabó mi cuento en cuotas y miro los carteles de publicidad como si me hubiesen estado engañando mis hermanos.
Es el eje de la tierra el que cambió y sigue con convulsiones. Ahora y, mientras escribo, hay un movimiento breve y rudo que me da mucho miedo, meto un par de pilas y las copias de las llaves de mi auto en la cartera. Pienso qué es lo que debo salvar si es que el terremoto no paró, si es que solo se tomó un respiro…

Mi alma, quiero que “ese” hogar esté a salvo, que sea no solo mía sino de todos y la misma pureza. Que vuelva a un origen simple y elemental donde lo único que necesitaba mi devenir, era estar en condiciones de distinguir el horizonte.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La parte que ellos cuentan de la historia.


Ellos cuentan parte de la historia, no toda- dice a sus 86 años mientras recuerda al único hombre que amó. Pero él había tenido una esposa y también una amante, luego enviudó. La conoció a ella ya sin nupcias. Entonces, la amante, esperaba el turno para estar con él.

Te recuerdo pidiéndome que solo haga el amor contigo. Desde el fondo que parece algo estrecho , con tus ojos encima, seguro de todo y necesitando que prometa que estaras ahí, solo tú. Pero en los silencios tuyos y mios me agobia tanta pertenencia. La privatizacion del misterio, la rutina de elegirse me duele tanto como la inseguridad, asumo mi neurosis. Nada me conforma.

Pillín le dice ahora que está muerto. Todas las noches le prende una vela y le recuerda que lo perdona porque aunque “la otra” se quedó con él, no importa. Ese encuentro fue la única experiencia de amor que tiene. No lo celó. Un día lo vió salir de un lugar público acompañado por ella y ahí no había mentira que cobrar. Él quiso confesarle cosas, ella eligió no dramatizar. Asi de agradecida estaba de haber amado. O intuitivamente devota de su soledad....

Amor ¿serías tan comprensivo y me tendrás tanto agradecimiento? ¿Serás tú o yo el que triangule primero? ¿Me crees capaz de aceptarlo sin una opera estridente que te caiga encima con sus colmillos recién crecidos, como los de un cachorro que defiende su yugular de otros perros màs bravos?

Luego lo volvió a ver ya muy enfermo “La otra” lo cuidaba en su esclerosis múltiple. Estaba sentado en el asiento del copiloto esperando mientras la mujer hacía un trámite. Nuestra amada reconocida, se apareció por la ventana.
- Gracias- le pudo decir en vida- Me diste la experiencia de amar y eso queda en el cuerpo, en el registro de lo que seguimos haciendo para siempre- Él se llenó de alegría y le volaron torpezas amontonadas hasta la calle cercana y las cosas no detuvieron su tránsito implacable y la boca de ambos se fue arrugando; una se secó antes que la otra. Al tiempo Pillín muriò. Pillin, pillìn te amaron.

No siendo pilla pero si dubitativa ¿Me amarás como al molde que instaura en tu alma la experiencia?
No respondas…
hoy me quedo con el misterio, mañana me sacudo la inseguridad.

jueves, 30 de julio de 2009

El fino arte de envejecer.

La piel se hace más vulnerable, la animalidad mas brusca,
las ancianas más bellas y delicadas, como niños sin traumas. La gracia de mi época embiste con su lógica todos los presentes,
ingreso en los espacios cargada de un pulcro silencio.
Observo el mundo que se ha desplegado después de mi.

Las que saben envejecer no guardaron las coronas ni se abonaron a la barbarie.
Son libres del modelo que las hizo vigentes y del que las cuestiona.
Invierten su capacidad de juego como un activo disponible en sus carteras... que no son pesadas.
















Todo se va simplificando y haciendo accesible de un modo sincero.
No escondo que hay debilidades y sitios sin seguro en este haberme curtido.
Se hacen sopas, escándalos y desperdicios a domicilio. Todos van con unas ganas de reírse sueltas, como pandemia de regalo.
Puedes andar extrañamente vestida en tu casa y entre tus cercanos: usar gorro de lana en el escritorio y no pintarte las uñas de los pies por un semestre.










También puedes dejar de esconder tu inteligencia y beligerancia y entretenerte dándole miedo a los cobardes.

Este delicado ejercicio de mirar después de lo vivido y
sus cuerpos en tus otras vidas.
Queda sellado si permaneces tan abierta y misteriosa como ese paso que aún te hace avanzar entre sueños a empujar la puerta por la que el gato se pierde en una noche de invierno estrellada.